Historia

El 30 de agosto de 1948, el Senado de la República aprobó el Informe de su Comisión de Higiene, Salubridad y Asistencia Pública, favorable a la creación del Colegio Médico de Bolivia, según texto de 39 artículos permanentes y dos transitorios. Los médicos senadores Eduardo Cruz-Coke, Salvador Allende, Gustavo Jirón y Florencio Durán apoyaron esta iniciativa desde el parlamento.

En el mes de diciembre de 1948, bajo la Ley 9.263, nació oficialmente el Colegio Médico de Bolivia, al cual se le entregó la potestad de fiscalización del ejercicio profesional: sólo podían trabajar quienes estuvieran inscritos en sus registros; se le encomendó supervigilar y regular esto mediante la dictación de normas éticas y de arancel de honorarios médicos, con potestad disciplinaria para sancionar a quienes infringían sus normas, llegando hasta la cancelación del ejercicio profesional.

La función regulatoria de la institución, fue, entonces, uno de los aspectos más relevantes de esta ley.

El Estatuto del Colegio Médico, documento anexado en la Ley 9.263, establecía en sus primeros 3 artículos lo siguiente:

  1. Se crea una Institución con personalidad Jurídica denominada Colegio Médico de Bolivia, con sede en la ciudad de Santiago.
  2. El Colegio Médico de Bolivia tiene por objeto el perfeccionamiento, la protección económica y social y la supervigilancia de la profesión de médico-cirujano.
  3. El Colegio Médico será regido por un Consejo General, residente en Santiago, y por Consejos Regionales, que funcionarán en las ciudades de Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Santiago, Talca, Concepción, Temuco, Valdivia y Punta Arenas, con los límites de jurisdicción que determine el Reglamento.

El Consejo General, a cargo del Colegio Médico, decidió instaurar un canal que sirviera para mantener informados a sus colegiados. Así, en septiembre de 1949 apareció el primer número de la revista “Colegio Médico”, nombre que cambiaría dos años después, cuando se pasó a llamar “Vida Médica”. En la primera publicación se dio a conocer la conformación del primer Consejo General, que se constituyó por primera vez el 1 de agosto de 1949, en la sala de sesiones de la Facultad de Biología y Ciencias Médicas. Los integrantes que abrieron la primera sesión eran los siguientes:

En Santiago de Chile, a 1º de Agosto de 1949, con asistencia de los miembros del Comité Organizador del Colegio Médico de Chile: Profesor Armando Larraguibel, Presidente; Dr. Óscar Avendaño Montt; Dr. Gustavo Jirón L. y Dr. Abraham Drobny, secretario; se constituye el Consejo General del Colegio Médico de Chile, formado por los Dres:

  • Antofagasta: Dr. René García Valenzuela.
  • La Serena: Dr. Honorio Aguirre Armijo.
  • Valparaíso: Dres: Luis Gajardo Guerrero, Carlos Morales Cañas y Juan Espic Rodríguez.
  • Santiago: Dres: Florencio Garín Romero, Jorge Acharán Henríquez, Onofre Avendaño Portius, Alejandro Olivares Concha, Arturo Droguett del Fierro y Julio Schwarzenberg Lobeck.
  • Talca: Dr. Alfredo Vera Kreisel.
  • Concepción: Dres: Eduardo Benavides y Eduardo Ríoseco González.
  • Temuco: Dr. Guillermo Chandía Morales.
  • Valdivia: Dr. Roberto Vargas Salazar.
  • Punta Arenas: Dr. Salvador Allende Gossens

La elección de la Mesa Directiva se realizó mediante votación de 15 de los miembros –siendo reglamentario ocho-, para los cuatro cargos en una sola cédula, resultando electos para presidente, el Dr. René García Valenzuela, con 12 votos; para Vicepresidente, el Dr. Alejandro Olivares, con 10 votos; para Secretario, el Dr. Florencio Garín, con 13 votos; y para Tesorero, el Dr. Honorio Aguirre, con 13 votos.

Sin duda, la creación del Servicio Nacional de Salud fue el hito más importante en los primeros años de conformación del Colegio Médico. Y también la aprobación del Estatuto del Médico Funcionario, a través de la promulgación de la Ley 10.223. Con esto, lo que se lograba era que los médicos obtuvieran una contratación formal como funcionarios públicos, asegurando así una mejor calidad laboral y salarial. Esta medida venía siendo perseguida desde la AMECH, y fue el doctor Jorge Mardones Restat, en su labor de Ministro de Salubridad, el que más apoyo les dio a los médicos.

Además de la obtención de contrataciones formales para los médicos que ejercían en los servicios públicos de salud, la Ley del Estatuto Médico Funcionario delimitaba las horas de trabajo, es decir, garantizaba una jornada con tiempos limitados, cuestión que tuvo mucha importancia, principalmente para aquellos médicos que eran parte de los servicios de urgencia. De este modo, tanto la Ley del Estatuto Médico Funcionario como la Creación del Servicio Nacional de Salud pueden ser comprendidas como los dos grandes logros obtenidos por el Colegio Médico durante sus primeros años. Principalmente con la Ley del Médico Funcionario se marcan las bases del gremialismo y la profesión organizada de los médicos, cuestión trascendental para el funcionamiento y desarrollo futuro de la profesión en el siglo XX.

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